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¿Para qué te metes?
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- Rodolfo Lacal
- @rodolfolacal
¿Para qué te metes?
Pero, ¿para qué te metes si sabes que lo aprovecharán para ir a por ti? Esa era la pregunta que resonaba una y otra vez en la cabeza de Miguel Bacarizo. Su mujer, Catalina Heredia, se la había hecho mientras el jurado segundo de Bubierca, Joseph Agudo, se lo llevaba preso por injurias hacia la cárcel del pueblo.
Ahora se encontraba en una situación todavía peor. Preso en las Cárceles Reales de Calatayud respondiendo a las preguntas de su abogado defensor Joseph Cayetano de Suelves, para que éste pueda preparar un alegato convincente que le permita reducir en lo posible la pena que sin duda le caerá en el juicio.
– Comencemos por los primeros hechos. ¿Qué ocurrió en la tarde del 26 de noviembre del año pasado de 1695?
– Esa tarde supe que en la plaza del portegado estaban cruzándose palabras injuriosas entre el Antonio Yus y el Vicente Monreal. Acudí de inmediato a defender al Vicente porque el Antonio y su familia no son gente que me tenga aprecio ni que yo se lo tenga, así que me puse de parte del Vicente y cuando estábamos por llegar a las manos apareció el Joseph agudo quien, como autoridad que es por ser jurado del pueblo, nos forzó a firmar las paces allí mismo.
– Luego en ese trance no hubo agresión alguna a nadie.
– Si por mi hubiera sido, el Antonio se habría ido con algún moratón a su casa. Pero no, no llegamos a las manos.
– Y cada uno se fue a su casa. ¿Es así?
– Así es. Yo me fui a lamía de muy mala gana lanzando desde allí insultos al Antonio y sus parientes. Entonces, al incauto de mi cuñado no se le ocurrió otra cosa que ir a buscar al Joseph Agudo para que me tranquilizase. ¿En qué cabeza cabe que ese sinvergüenza me podía tranquilizar? Si es familiar del Antonio Yus…
– Entiendo entonces que usted recibió de malos modos la visita del Joseph Agudo.
– Pues claro. Ya le he dicho que esa gente me va buscando las cosquillas desde hace tiempo. Y eso es lo que hizo. Aprovechó que yo estaba muy alterado para llevarme preso a la cárcel del pueblo por injurias a su persona
– Y en el camino a la cárcel del pueblo es por lo que usted ha acabado aquí, en la cárcel de Calatayud esperando un juicio que, no le voy a engañar, no pinta nada bien según he leído de la acusación. Pero, dígame cuál es su versión de los hechos acontecidos entre su casa y la cárcel de Bubierca a la que nunca llegó.
– El infame del Joseph Agudo me llevaba preso y yo no se lo iba a consentir. cerca ya de la cárcel saqué mi navaja y le metí un buen tajo en la pierna. Acudió gente al instante, se llevaron al Joseph a la casa del cirujano, no sin antes encomendara a su primo el teniente de jurado que se hiciera cargo de mí y me llevase a las cárceles de Calatayud.
– ¿Cuántos de los testigos que había allí cree usted que negarían haber visto que usted hirió al jurado?
– Ninguno. Ni falta que hace, en el pueblo todos saben que no me dejo avasallar por ese infame.
– Poco ayuda usted…
– Se lo tenía bien merecido.
– Bueno, con lo que me ha contado voy a preparar el alegato en su defensa. Me basaré en que la denuncia en Calatayud no la puso el herido sino su primo. Vamos a alegar que tienen vínculos familiares con el Antonio Yus, por el que todo comenzó. A ver si el juez le reduce la pena por ello, pero sepa que por herir a la autoridad no se va a escapar de una buena temporada en la cárcel.
El imaginado diálogo anterior está basado en el único documento que se ha conservado de esta historia. Por ello, no sabemos cuál fue la pena que le cayó al impulsivo Miguel Bacarizo. Lo que si está claro es que el resto de su vida tuvo que estar muy arrepentido por meterse donde no le llamaban.
Fuente:
Library of the Congress of the United States of America. Washington D.C.:In Processo fragantiae Michaelis Bacarizo, vicini de Bubierca. Pro Reo. Por el jurista Joseph Cayetano de Suelves , Zaragoza, 16 de agosto de 1696..
© Rodolfo Lacal Pérez
Todos mis relatos estan elaborados sin uso de inteligencia artificial alguna.